SEGUIR LA OPINIÓN AJENA
Las cosas humanas no andan tan llanas en estos tiempos como para pensar
que lo mejor es lo que agrade a los más. Por ello, nada debemos procurar tanto
como no seguir, a modo de ovejas, el rebaño que va delante, yendo no a donde
no hay que ir sino a donde van todos. Y en verdad, nada nos enreda en mayores
males que el atenernos en la creencia de que lo mejor es lo aceptado por consen-
timiento de muchos, y el seguir los ejemplos más numerosos, rigiéndonos, no por
la razón, sino por la imitación de los demás. Habrá que buscar, pues, no lo más
acostumbrado, sino lo que más convenga hacer.
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PROVECHO DE LA ADVERSIDAD
Inevitablemente, todos estamos atados a la rueda de la fortuna, y por lo
tanto condicionados en parte por ella. Unas veces nos obsequia con sus
bondades y placeres y otras se convierte en desventura. Mas son las adversi-
dades las que nos ponen a prueba y dan la justa medida de nuestra capacidad
de respuesta para afrontar con garantías de éxito las dificultades de la vida.
Ésta, es pelea, lucha, forjarse en los embates del día a día.
Quien siempre se guardó del viento detrás de una vidriera, no podrá sin peligros
exponerse al contacto de la más leve brisa. Un árbol no es firme y fuerte si el
viento no lo azota con frecuencia, pues su mismo empuje le consolida y le hace
echar raíces más profundas; los árboles frágiles son los que crecen en un valle
abrigado. Es, por tanto en su propio beneficio, que los bienes viven en medio de
las dificultades y peligros, y aguantan con entereza aquellos males que sólo
lo son para quien no sabe soportarlos.
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S.DALI
COMO SE DESPERDICIA EL TIEMPO
El tiempo que nos ha sido dado, es la mayor riqueza de la que podemos disponer.
No es conveniente desperdiciarlo, ya que nos acorta la vida. Digamos que, no es
que dispongamos de poco tiempo; es que perdemos mucho. ¿Cuántas veces no
nos hemos visto sorprendidos ocupándonos en tareas inútiles o aburridos en la
ociosidad? Los hay que se consumen en voluntaria esclavitud para ingrato servi-
cio de sus superiores; a unos les acorta la vida una insaciable avaricia o la envidia
por lo ajeno, o la constante preocupación por mantener su hacienda; a otros, empu-
jados por una ligereza sin rumbo, inconstantes, nunca satisfechos de sí mismos,
siempre por derroteros nuevos, no saben a donde dirigir sus pasos. También a
quienes no les atrae ninguna meta, y les sorprende su destino, marchitándose en
la vacilación, o a quienes sus pasiones, no les dejan nunca en reposo, siendo bajo
su dominio sus esclavos y reducidos a sus límites; y si por azar alguna vez sobreviene
la calma, las olas siguen llevándoles de aquí para allá. Y así, éstos y otros tantos malos
usos del tiempo que hacen reconozcamos a los de esperanza inestable y movediza,
como corresponde a los irresolutos.
Por ello no dudo sea cierto lo que a modo de oráculo escribió el más grande de los
poetas: “Pequeña parte de la vida es la que vivimos”, que lo que nos queda
no es vida, sino tiempo.
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S É N E C A
DE SU OBRA:
“DE LA BREVEDAD DE LA VIDA“
S.DALI
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Material fotográfico: Jaume Román.
Pinturas: Salvador DALI
Adaptación del texto para esta
entrada de la obra de Séneca:
”De la brevedad de la vida”: Jaume Román.